La pesca de arrastre es un método industrial en el que barcos remolcan redes cónicas gigantes para capturar peces, ya sea en el fondo marino (demersal) o a media agua (pelágico). Es altamente eficiente y representa cerca de la mitad de las capturas mundiales, pero es muy polémico por su impacto ecológico y baja selectividad. La pesca de cerco es una técnica activa y selectiva que utiliza una gran red rectangular (traíña) para rodear cardúmenes de peces pelágicos (sardina, anchoa, atún) cerca de la superficie. La red se cierra por la parte inferior (jareta), embolsando los peces y subiéndolos a bordo vivos, garantizando alta frescura.